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Plan Voisin, Le Corbusier. Paris 1922-1925 |||| Campo de Cebada, Ciudadanía. Madrid 2013.

 

No tengamos miedo al defender que son pensamientos estancados y sin proyección de futuro aquellos que piensen que prácticas como el Diseño Cívico, el Placemaking, el Urbanismo Táctico, el *Playmaking … son un proceso puesto de moda en el urbanismo actual, pasajero, y no una verdadera revolución.

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Muchas veces me pregunto (como indicaba en mi post anterior) qué demonios le sucede a nuestra profesión que no somos nosotros, los propios arquitectos como colectivo profesional, los que lideramos las protestas (desde las propuestas, como diría Laura Murillo) para combatir tremendas injusticias y atrocidades que se llevan a cabo en el espacio “público” (las comillas nunca son casuales).

Es innegable que la respuesta se me presenta bastante obvia y simple … somos el producto del individualismo que se nos ha enseñado durante los años de carrera. Pero esto lo dejaremos para otra entrada, aunque creo que nos ayuda como preludio.

El Contraurbanismo, como palabreja, está completamente inspirado en la Contracultura.
(¡El feminismo es un movimiento contracultural! ¿Cómo no vamos a referenciarnos en ello?).

La Contracultura se define como los valores, tendencias y formas sociales opuestas a lo establecido en una sociedad. Fue un término acuñado por el historiador estadounidense Theodore Roszak en el año 1968.
Usándolo, hacemos referencia a los movimientos organizados que influyen en masas y consiguen aguantar en el tiempo.

Yo entiendo el Contraurbanismo como aquella acción, proyecto, intervención, metodología … subversiva pero desde una postura asertiva, pensada para el bien común (alejada de egos), de carácter experimental en un inicio, con posibilidad de ser reversible y que cuente siempre con la gente, pero no desde su participación, sino desde la creación colectiva de todos sus agentes.

En la actualidad, se podría decir que es la realización de las aspiraciones de un grupo social marginal.

Sí.

Marginal.
Minoritario o que no está socialmente integrado, pero sin embargo, demandado constantemente por la ciudadanía.

Para meternos más en tema:

  • El Diseño Cívico es un movimiento contraurbanista.
  • El Placemaking es un movimiento contraurbanista.
  • El Urbanismo Táctico es un movimiento contraurbanista.
  • El Playmaking es un movimiento contraurbanista.
  • Jane Jacobs era contraurbanista.
  • El conflicto urbano de Gamonal fue contraurbanista.

Le Corbusier no 😐 Emoticon Facebook corazon-roto .

Lo potente de estas praxis es el momento en el que comenzaron aquellos colectivos primigenios, cuando todavía no había llegado la burbuja para quedarse y aún así decidieron tomar estos nuevos caminos.
Y su fuerza es cómo han ido calando en el imaginario de las personas.

Sería imposible empezar a enumerar la infinidad de acciones, proyectos, movimientos … que practican el contraurbanismo en la actualidad. Para ello existen varios sitios web que recopilan muchos de ellos, como este, este, este o este.

Me resulta significativo el ejemplo de los contraurbanismos madrileños.
Si bien es cierto que ciudades como Barcelona se encuentran —a mi modo de ver— en la vanguardia de la experimentación urbana, algo ha venido pasando en la capital española desde hace bastante tiempo.

Madrid arrastra una trayectoria política poco dada a la experimentación en el espacio público y recuerdo ver durante mis años como estudiante a aquellos colectivos con admiración … casi como una suerte de anti-héroes de lo pre-establecido, desempeñando resistencias urbanas desde ejercicios de conocimiento y propuestas ciertamente inteligentes, inclusivas, firmes en compromiso y valores y, por ello, capaces de convertir un posible conflicto urbano en un premio internacional.

También es remarcable la increíble obviedad no tenida suficientemente en cuenta de que decisiones unilaterales en el espacio público sin contar con la gente, pueden llegar a convertirse en conflictos nacionales y de cómo la praxis de estos contraurbanismos y el Derecho a Experimentar (hablaremos de esto en otro post), mediarían exitosamente en estos casos.

Y esta ha sido la semilla perfecta que todos ellos han plantado en el imaginario de aquellos estudiantes convertidos hoy en profesionales, tras ver imposible encontrar referencias más allá del movimiento moderno y la arquitectura del star-system en nuestras escuelas.

Pero hemos entrado en una nueva etapa.
Este contraurbanismo se está convirtiendo ya en las directrices de acción de muchas administraciones públicas en el panorama español (sin entrar en las acciones de otras ciudades europeas, teniendo esa sensación de ir siempre a la cola o los aprendizajes del grandísimo olvidado: Latinoamérica).

Pero algunas veces, aparecen algunas que “huelen raro”.

En una sociedad en la que la participación se ha convertido en moneda de cambio, desvirtuando este y otros conceptos por completo, necesitamos convertir estas prácticas en cuasi “doctrinas urbanas de rigor científico”, para luchar contra el vicio al que se les está sometiendo y para que pasen a ser creíbles ante el inmovilismo de la escena metropolitana actual.

Como siempre, todo es cuestión de identificar objetivos comunes para activar la pieza clave de la consolidación de todo nuevo movimiento que se precie: el uso de la inteligencia colectiva.

No tengamos miedo al defender que son pensamientos estancados y sin proyección de futuro aquellos que piensen que prácticas como el Diseño Cívico, el Placemaking, el Urbanismo Táctico, el *Playmaking … son un proceso puesto de moda en el urbanismo actual, pasajero, y no una verdadera revolución.

El contraurbanismo ha marcado su horizonte. Viene para quedarse (siempre he querido usar esta frase hecha) y nos ha pedido a todos que nos sumemos a él desde el conocimiento abierto, el trabajo colaborativo y la creación de una red que persiga este objetivo común.

Convirtamos de una vez a estos contraurbanismos en el nuevo urbanismo mainstream, aceptado por todos, y cedamos cuanto antes ese hueco a las nuevas prácticas que vienen.

Porque … ¡El contraurbanismo salvará a China de las Smart Cities! (Y de esto también escribiremos más adelante …)

 

*Playmaking: Línea de acción que está desarrollando PAN!C y desde la que trabaja. Compartiendo los valores y metodologías del Placemaking, desarrolla juegos físicos y estrategias para la toma de decisiones y resolución de conflictos en la ciudad.